6 de diciembre de 2011

CULPABLE

No sabía exactamente cuando, pero era evidente que se había producido un cambio. Suponía la razón, pero creía en sus actos, por injustificados que fueran. La verdad es que le gustaba fantasear sobre que la razón era que habían crecido y en este proceso de maduración sus caminos se habían separado, pero la verdad es que por mucho que le gustase la idea de que esa fuese la causa del cambio, en su interior sabia que no lo era.
Era extraño que lo único que le hacia sentir remordimiento fuera la situación a la que le había llevado su acto y no este en si mismo. No se había planteado disculparse y si lo hacia su respuesta automática era el no, pero últimamente esta idea le rondaba en la cabeza a todas horas, incluso reinaba sobre sus sueños. No sabía si era porque creía que debía hacerlo porque era lo correcto, o que en su interior sabia que era la forma de acabar esta nueva situación, una situación que decididamente no le agradaba.
Ya no veía ese semicírculo de caras sonrientes con expresión de bienvenida. Al principio pensó que era una de sus paranoias, pero según avanzaba el tiempo estaba más convencida de que lo único que veía era la cruda realidad.
Parecía que a todo el mundo le importase no herirle a ÉL, nadie se enfadaba nunca con el, siempre se le intentaba complacer; se aceptaban su vanidad, su hipocresía y su gran EGO y cuando se le dañaba todos salían en su defensa como madres que sienten que su cría está en peligro. Tal vez esto era porque su sensibilidad era bastante empática, incluso un daba un poco de lástima, o tan solo eran simples favoritismos improcedentes.
Sentía que ya no era aceptada como antes. No le molestaba estar sola, era muy capaz de ello, pero le dolía perderles, y lo que lo hacia mas duro aun es que era consciente de que el amor que sentía hacia ellos ya no era reciproco.
Un ruido frenó en seco todos estos pensamientos y se encontró a si misma llorando frente al espejo, con su nuevo vestido negro en la mano. A veces ser uno mismo es muy doloroso, porque expone más quien de verdad eres y eso te hace vulnerable.
Volvió a colgar el vestido en el armario y se enfundó unos vaqueros camiseta y sudadera, su indumentaria habitual y salió de casa sola, como se encontraría toda esa tarde y probablemente durante una larga temporada.
En el frio de la calle sus pensamientos parecieron desvanecerse, compró un ticket para ver una película y lloró en la oscuridad de la sala convenciéndose a si misma de que la peli era lo que le hacia llorar.
Esa misma tarde decidió que desde ese momento pintaría una sonrisa sobre su cara y se guardaría para ella sola su verdadero dolor.
“SI TU ERES TU MISMO Y EL RESTO TIENEN UN PROBLEMA CON ELLO, NO ES TU CULPA, ES CULPA DE LAS FALSAS FAHADAS QUE ELLOS MISMOS INTENTAN CREERSE; Y COMO SE DICE PAGA CON LA MISMA MONEDA, TEN TU PROPIA FACHADA, PERO NO DEJES QUE ESTA MATE A QUIEN DE VERAS ERES, PORQUE AL FINAL LO UNICO QUE TE VA A QUEDAR SEGURO ERES TU MISMO O EN AQUELLO EN LO QUE TE HAYAS CONVERTIDO”


5 de diciembre de 2011

ENGAÑO

Abrió la puerta. un aurea de inocencia rodeaba su figura, como si de una lampara de neón se tratase. Era como una pequeña mujercita, no debia tener mas de 16 años, que intentaba aumentar usando una gran capa de maquillaje. Al otro lado de la sala se encontraba él; tenia 18 años, desde hacia poco, pero parecia mayor. Llevaba una camiseta blanca ajustada a sus definidos músculos y encima una chaqueta de cuero negro, que le daba un aire de chico duro. Se miraron fijamente, ella miraba insegura y curiosa a sus rasgos duros, pero atractivos; él no apartaba la vista. El chico se levanto y fue en busqueda de la inocente chica, a la caza de su presa, carne fresca. Se acercó a ella, le susurro palabras bonitas, la piropeó un rato, la convencio de que para él ella lo era todo, lo único que ahora le importaba. la invitó a unas copas y cuando ella estaba ebria la arrastro como a un perro al baño. Ella no controlaba su alrededor ni su cuerpo, se dejó hacer cosas que ni comprendia y que probablemente no recordaria.
A la mañana sigientese despertó tirada en el suel del baño del local, le dolia la cabeza, no recordaba nada y tampoco sabia a donde habia ido a parar su ropa interior. En el brazo tenia escrito "TÓMATELA, ESTÁ EN TU BOLSO". Abrió el bolso y la vio, una pequeña pastilla blanca. No obedeció las instrucciones de su brazo.
Tres meses mas tarde se encontraba en la farmacia pidiendo una prueba de embarazo, ¿una rayita?¿dos? No importaba, entonces se pregunto¿merecia la pena? Rió ironicamente ya sabia la respuesta; no, pero un poco tarde ¿no?

"LA CONFIANZA NO ES ALGO QUE SE PUEDA REGALAR A CUALQUIERA, HAY QUE ELEGIR BIEN A QUIEN SE LE DA."