8 de abril de 2012

UNKNOWN TITLE

Legué a la playa, tiré todas mis cosas al mar, me quité los zapatos, hundí los pies en la arena cálida, cerré los ojos, conté hasta diez y volví a empezar mi vida de cero.
No tenía nada más que lo puesto, con lo que me senté en la acera de la calle y empecé a pedir dinero y hasta que no conseguí dinero suficiente no me moví. Con el dinero que había conseguido pidiendo, pague una señal en un motel cercano al que llegue andando. Me duche, me volví a vestir  y fui hasta el paseo marítimo. Mientras caminaba vi en un bar  un cartel en el que indicaba que necesitaban un camarero, me acerque al bar, pregunté por el encargado y acepto mi solicitud de trabajo. Sellamos el contrato con un apretón de manos y me volvió a conducir a la estancia principal para presentarme a mis nuevos compañeros. Allí estaba mi familia, aunque yo aun no lo sabía, un grupo de cinco chicos y chicas de mi edad. 
El concepto de familia es complejo, tu familia es tu grupo de parientes cercanos, padre, madre, hermanos… por lo menos técnicamente, pero la palabra familia tiene su propia alma, porque como las personas, su nombre no es lo que la define. Para mí, la familia son aquellas personas que te apoyan, te respetan y te aman incondicionalmente. 
No sé en qué momento fue, cuando nos presentaron, mi primer día de trabajo, cuando me mudé con ellos… pero en algún momento comenzaron a ser mi familia, pasamos de ser ellos y yo a ser nosotros y fue en ese momento y no cuando volví a abrir los ojos tras contar hasta diez en la playa, cuando mi vida volvió a empezar.
Ahora cuando pienso en mi vida nunca pienso en momentos anteriores al día en el que los conocí, porque tu vida es el conjunto de momentos en los que eres tú mismo, y yo solo llegué a ser yo mismo cuando encontré a mi familia.
Mis padres biológicos, nunca dejaran de ser mis padres y mis hermanos si los tengo tampoco, pero mi familia no la determinó mi sangre. Llámalo suerte, azar, destino, llámalo como quieras, pero por alguna razón mi familia ha sido, es y será incluso tras mi muerte ese grupo de cinco chicos y chicas de un bar de una playa de San Diego.

28 de marzo de 2012

LOS AÑOS DEL SOUL

Mamá me llamó por mi nombre completo para que bajase a desayunar, había hecho tortitas con mucha mantequilla y sirope, como a mi me gustaban. Desayuné a toda velocidad, mientras mamá y yo escuchábamos en silencio las noticias en la radio. Al acabar el desayuno le di un beso en la mejilla y me fui a la parada del bus. Era el último día de instituto, ese año nos graduábamos. Los chicos blancos irían a las universidades y nosotros chicos y chicas negros comenzaríamos a trabajar. Se decía que aquí en los estados del sur las condiciones de los negros eran las peores, que en los estados del norte los chicos negros también iban a la universidad y conseguían trabajos iguales que los de los blancos, pero no conocía a nadie que hubiese estado fuera del estado de Alabama.
Al sentarme en la parte trasera del autobús recordé el revuelo que se había formado en nuestro pueblo después de que hace unos meses una mujer de raza negra, Rosa Parks, se negase a ceder el asiento a un hombre blanco en el autobús público de Montgomery, la capital. Había sido ya en diciembre del año pasado y desde entonces  la tensión entre blancos y negros era cada vez mayor. Todos escuchábamos con esperanza las palabras de Martin Luther King, deseando como él que la igualdad llegase, que tuviésemos derechos, que blancos y negros pudiésemos mirar al futuro como iguales.
Al salir del instituto nos quedamos algunos chicos hablando sobre lo que haríamos el mes de junio. La mayoría de nuestros padres se habían puesto de acuerdo y habían decidido dejarnos el mes de junio libre, antes de empezar a trabajar. Nos considerábamos afortunados por tener vacaciones hasta fin de mes y también por haber acabado el instituto. Durante los últimos tres años de instituto muchos de nuestros compañeros habían tenido que dejar los estudios y ponerse a trabajar para ayudar económicamente a su familia. Las chicas solían trabajar en hogares de familias blancas y los chicos en fabricas, talleres y en la construcción.
Esa noche Tyler vino a recogerme a casa para llevarme al baile, no era necesario ir con pareja, pero él me lo había pedido y yo dije que si. El baile lo habíamos organizado para nosotros porque no nos dejaban compartirlo con los chicos blancos. El reverendo Christopher Reeves nos había dejado la iglesia para poder preparar allí el baile. Alison Thompson mi mejor amiga y mejor voz del instituto era la encargada de poner música al baile junto con el grupo Ryan Lewis. En la entrada del edificio había un cartel que decía “feliz verano del 56” y grupos de chicos y chicas entraban y salían alegremente. Dentro Alison cantaba su repertorio favorito de canciones de soul y su voz sonaba intensa a lo largo de toda la iglesia. Tyler y yo bailábamos y hubiese estado así, solo bailando con él, el resto de las vacaciones. Entonces giró la cabeza y asintió levemente a Alison, que empezó a cantar “Be Mine” de Etta James, mi cantante favorita. Se apoyó sobre una rodilla y del bolsillo interior de su chaqueta sacó una pequeña caja cuadrada de piel. Todo el mundo estaba mirándonos cuando abrió la pequeña caja y el anillo de su interior se dejo ver mientras que pronunciaba las más bellas palabras que una mujer puede esperar. Y allí estábamos Tyler y yo delante de todos nuestros compañeros comprometiéndonos a pasar el resto de nuestras vidas juntos con tan solo dieciocho años él y diecisiete yo.
El mes de junio llegaba a su fin, Tyler y yo pasábamos los días juntos deseando que nunca se acabase ese mes y esperando la fecha de nuestra boda. Nos casaría el reverendo Christopher en septiembre, en la iglesia del pueblo, la misma en la que me había pedido Tyler que me casase con él. Y entonces cuando lo tenía todo, lo perdí.
Nathan Pierce, un chico blanco que se había graduado a la vez que nosotros, conducía su flamante Mercedes-Benz nuevo. Era color azul eléctrico, descapotable, uno de esos coches que impresionan y por los que giras la cabeza en la calle. Allí estaba yo cruzando la calle descuidada y él conduciendo sin mirar la carretera. Las ruedas de su coche chirriaron fuertemente y lo siguiente que se escucho fue el sonido del golpe seco de mi cabeza contra el suelo.
La mañana del lunes 25 de junio de 1956 perdí mi vida, a mamá, a Alison y a Tyler y ellos me perdieron a mí. El miércoles 27 fue la ceremonia de mi funeral, fue en la misma iglesia en la que me había comprometido y en la que debería haberme casado. Nathan Pierce fue a presentar sus respetos a mamá, era el único blanco en la iglesia y en los alrededores. La verdad es que nunca hubiese imaginado que a mi entierro se dignase a ir ningún blanco.
Al acabar la ceremonia Tyler se despidió de sus padres y de mamá, se monto es su viejo coche y nadie en el pueblo volvió a saber de él. Dedicó el resto de su vida a viajar alrededor del mundo, cómo un nómada, se quedaba en un sitio hasta que conseguía dinero suficiente para ir a otro lugar distinto, huyendo de la realidad, de las responsabilidades y de los sentimientos.
Alison Thompson y Ryan Lewis se casaron dos años después de mi muerte. Tuvieron tres hijos y dedicaron su vida a criarlos y a luchar por sus derechos. Siguieron a Martin Luther King en su lucha por la igualdad hasta su asesinato en Memphis, Tennessee el 4 de abril de 1968, tras esta fecha se establecieron el la ciudad de Nueva York.
Mamá se quedo en el pueblo, trabajando para la misma familia. Una noche de noviembre de 1971 se acostó en la cama, cerró los ojos y nunca los volvió a abrir.
Tal vez, si ese coche no hubiese chocado conmigo, hubiese tenido hijos y un matrimonio feliz con Tyler, hubiese dedicado mi vida a servir en una casa de blancos y mi vida hubiese llegado a su fin cuando mi cabello fuese blanco y las facciones de mi cara estuviesen ocultas bajo arrugas, pero entones mis memorias serian iguales que las de miles de mujeres de raza negra que vivieron durante los años anteriores y los siguientes a mi vida, los años del soul.


6 de diciembre de 2011

CULPABLE

No sabía exactamente cuando, pero era evidente que se había producido un cambio. Suponía la razón, pero creía en sus actos, por injustificados que fueran. La verdad es que le gustaba fantasear sobre que la razón era que habían crecido y en este proceso de maduración sus caminos se habían separado, pero la verdad es que por mucho que le gustase la idea de que esa fuese la causa del cambio, en su interior sabia que no lo era.
Era extraño que lo único que le hacia sentir remordimiento fuera la situación a la que le había llevado su acto y no este en si mismo. No se había planteado disculparse y si lo hacia su respuesta automática era el no, pero últimamente esta idea le rondaba en la cabeza a todas horas, incluso reinaba sobre sus sueños. No sabía si era porque creía que debía hacerlo porque era lo correcto, o que en su interior sabia que era la forma de acabar esta nueva situación, una situación que decididamente no le agradaba.
Ya no veía ese semicírculo de caras sonrientes con expresión de bienvenida. Al principio pensó que era una de sus paranoias, pero según avanzaba el tiempo estaba más convencida de que lo único que veía era la cruda realidad.
Parecía que a todo el mundo le importase no herirle a ÉL, nadie se enfadaba nunca con el, siempre se le intentaba complacer; se aceptaban su vanidad, su hipocresía y su gran EGO y cuando se le dañaba todos salían en su defensa como madres que sienten que su cría está en peligro. Tal vez esto era porque su sensibilidad era bastante empática, incluso un daba un poco de lástima, o tan solo eran simples favoritismos improcedentes.
Sentía que ya no era aceptada como antes. No le molestaba estar sola, era muy capaz de ello, pero le dolía perderles, y lo que lo hacia mas duro aun es que era consciente de que el amor que sentía hacia ellos ya no era reciproco.
Un ruido frenó en seco todos estos pensamientos y se encontró a si misma llorando frente al espejo, con su nuevo vestido negro en la mano. A veces ser uno mismo es muy doloroso, porque expone más quien de verdad eres y eso te hace vulnerable.
Volvió a colgar el vestido en el armario y se enfundó unos vaqueros camiseta y sudadera, su indumentaria habitual y salió de casa sola, como se encontraría toda esa tarde y probablemente durante una larga temporada.
En el frio de la calle sus pensamientos parecieron desvanecerse, compró un ticket para ver una película y lloró en la oscuridad de la sala convenciéndose a si misma de que la peli era lo que le hacia llorar.
Esa misma tarde decidió que desde ese momento pintaría una sonrisa sobre su cara y se guardaría para ella sola su verdadero dolor.
“SI TU ERES TU MISMO Y EL RESTO TIENEN UN PROBLEMA CON ELLO, NO ES TU CULPA, ES CULPA DE LAS FALSAS FAHADAS QUE ELLOS MISMOS INTENTAN CREERSE; Y COMO SE DICE PAGA CON LA MISMA MONEDA, TEN TU PROPIA FACHADA, PERO NO DEJES QUE ESTA MATE A QUIEN DE VERAS ERES, PORQUE AL FINAL LO UNICO QUE TE VA A QUEDAR SEGURO ERES TU MISMO O EN AQUELLO EN LO QUE TE HAYAS CONVERTIDO”


5 de diciembre de 2011

ENGAÑO

Abrió la puerta. un aurea de inocencia rodeaba su figura, como si de una lampara de neón se tratase. Era como una pequeña mujercita, no debia tener mas de 16 años, que intentaba aumentar usando una gran capa de maquillaje. Al otro lado de la sala se encontraba él; tenia 18 años, desde hacia poco, pero parecia mayor. Llevaba una camiseta blanca ajustada a sus definidos músculos y encima una chaqueta de cuero negro, que le daba un aire de chico duro. Se miraron fijamente, ella miraba insegura y curiosa a sus rasgos duros, pero atractivos; él no apartaba la vista. El chico se levanto y fue en busqueda de la inocente chica, a la caza de su presa, carne fresca. Se acercó a ella, le susurro palabras bonitas, la piropeó un rato, la convencio de que para él ella lo era todo, lo único que ahora le importaba. la invitó a unas copas y cuando ella estaba ebria la arrastro como a un perro al baño. Ella no controlaba su alrededor ni su cuerpo, se dejó hacer cosas que ni comprendia y que probablemente no recordaria.
A la mañana sigientese despertó tirada en el suel del baño del local, le dolia la cabeza, no recordaba nada y tampoco sabia a donde habia ido a parar su ropa interior. En el brazo tenia escrito "TÓMATELA, ESTÁ EN TU BOLSO". Abrió el bolso y la vio, una pequeña pastilla blanca. No obedeció las instrucciones de su brazo.
Tres meses mas tarde se encontraba en la farmacia pidiendo una prueba de embarazo, ¿una rayita?¿dos? No importaba, entonces se pregunto¿merecia la pena? Rió ironicamente ya sabia la respuesta; no, pero un poco tarde ¿no?

"LA CONFIANZA NO ES ALGO QUE SE PUEDA REGALAR A CUALQUIERA, HAY QUE ELEGIR BIEN A QUIEN SE LE DA."

29 de septiembre de 2010

ELLA

Se sentaba en el autobús que conducia desde su casa hasta el instituto público del barrio de su abuelo.
Estaba escuchando música con su reproductor MP3, aunque si ella estubiese escuchando esto correjiria añadiendo que no era un MP3 cualquiera, sino un iPod, y comenzaria a explicar la diferencia de la calidad del sonido y se sumergeria en un debate interno de las desventajas y beneficios de un MP3 y un iPod. cualquiera pensaria que ELLA simplemente lo hacia para presumir de la mayor capacidad adquisitiva de sus padres en comparación con la de los compañeros de su instituto, pero ELLA simplemente lo hacia, porque en su opinión ese tipo de temas tan triviales eran de lo más interesante.
Mientras veía pasar a su lado aceras con lo que ELLA denominaba "raquíticos seres vegetales a los que llaman árboles", comenzó a plantearse el por qué sus padres cometian la gran estupidez de enviarla a un colegio tan lejano de su casa, puesto que en su barrio habia un par de escuelas bastante buenas, y lo más importante, por qué estaba estudiando en un instituto público, cuando sus padres podian pagarle el ir a un colegio prvado. Pero todo esto dejaba de tener sentido cuando los veía. Esa mañana todos estaban allí, como de costumbre ELLA era la última en llegar, pero le encantaba la imagen de todos sus amigos transformando el circulo en un semicirculo de caras sonrientes, con una expresión de bienvenida.
A veces pensaba en el vuelco que había dado su vida, respecto a su grupo de amistades. El encontrar entre todas esas caras la de su mejor amiga Agatha, le parecia de lo más normal, pero Sophie, Helen, Georgia, Leonard, Andrea, Alex, Elisabeth y Susan eran trigo de otro costal, ELLA creia que no pegaba mucho en ese grupo, pero se todos le caian muy bien.
Con Susan no mantenia mucha relación, pero pensaba que era agradable, y no le incomodaba su presencia.
Elisabeth era muy inteligente y divertida a ELLA le caia muy bien, estaban empezando a hacerse buenas amigas.
Alex era un poco "repollo" antes de conocerlo ELLA pessaba que Alex era mariquita. Alex es un poco melodramatizador y muy cotilla, lo que hace que pasar tiempo con el sea fácil y divertido.
Andrea, a pesar de su nombre es un chico, ELLA cree que es gay, no por lo del nombre, porque él siempre explica que esque su nombre es italiano, porque su madre también lo es.
Leonard es inteligente, guapo y atractivo, que para ELLA no es lo mismo. A veces le gusta pensar que él esta enamorado de ella, sobre todo por la manera en la que la mira.
Georgia y Helen son iguales, las dos están locas y son muy divertidas, pero ELLA no tiene una gran relación con ellas.
Sophie fue un gran descubrimiento para ELLA, es como su otro yo, y por eso confia plenamente en ella, esto hace que su relación sea muy estable, y el lazo que las une muy fuerte.
Agatha, es su mejor amiga por excelencia, a veces no se soportan, y otras veces se adoran, pero algo está claro, y es que ELLA la adora.
En ese momento suena la alarma que indica el comienzo de las clases, y que  interrumpe el hilo de sus pensamientos.
ELLA suspira, ahora tiene clase con Matilda.